El proceso de perder a un ser querido

Actualizado: 24 ene

Michelle Fahrenkrog


“La muerte es la consagración de aquellos cuyo fin merece la alabanza de los mismos que la temen.”

— Lucio Anneo Seneca



En estos tiempos en pandemia hemos tenido que enfrentar diversas dificultades, y dentro de esto, probablemente lo que más nos interpela como seres humanos son las muertes de nuestros seres queridos. Esta temática ha cobrado gran relevancia en el último año y medio, sin embargo, es algo con lo que hemos tenido que convivir desde que comenzamos como especie a formar lazos de apego. Es así que surge la pregunta: ¿Cómo sobrellevar los procesos de duelo? ¿Cómo apoyo a mi hijo, hermano o amigo? ¿De qué trata una terapia con temas de duelo? En este artículo se intentará dar ciertas luces sobre este complejo asunto, que da mucho para hablar.



En primer lugar, debemos aclarar y establecer ciertos lineamientos. Cuando buscamos duelo en internet, lo primero que aparece son las supuestas fases de este, por las que todos pasamos: negación, ira, negociación, depresión y aceptación, en el orden correspondiente. Aunque efectivamente estos sentimientos puedan ser parte de los procesos de duelo, no necesariamente son experimentados en el orden señalado, o incluso, existen muchos casos en donde se saltan una o varias etapas. Con esto, se quiere llegar a la idea de que al momento de perder a un ser querido, los procesos son individuales y pueden tomar muchas formas, por lo que categorizar y guiarse por fases puede servirles a algunos, pero para otros, es mejor tener un enfoque más flexible y que abarque lo único y particular de su experiencia.


De todas formas, y sin perjuicio de lo anterior, existen ciertos aspectos comunes que se viven o se deben vivir en un proceso de duelo. Por ejemplo, es importante que no se evite el uso de la palabra muerte ni sus variantes, ya que el lenguaje permite ir aceptando la realidad de la pérdida. Conectado con lo anterior, parte del proceso será aceptar que esa persona ya no está (más allá del lenguaje que usemos), y luego vivir lo cotidiano sin esa persona, tarea importante que deben enfrentar quienes han perdido seres queridos cercanos. El último elemento común que expondremos aquí será el hecho de tener que recolocar al fallecido emocionalmente, para así, poder avanzar. Hablaremos especialmente de este último aspecto a continuación, pese a que todos están interconectados y no siguen un proceso lineal.

Para comenzar, sabemos que parte fundamental de los procesos de duelo es el hecho de recordar, lo que etimológicamente (el origen de la palabra) significa re (de nuevo) cordar (corazón), por lo que estaríamos hablando de volver a pasar por el corazón al utilizar esta palabra. No solo esto, sino que según White (1989), recordar (o remember en inglés) puede implicar volver a tejer algo en nuestras vidas. Es así como nace la idea de que, para vivir un duelo completo, existe la posibilidad de incluir al ser querido perdido en nuestro presente.



Para desarrollar más esta idea nos tomaremos de los planteamientos de Michael White, específicamente de su artículo: “Decir de nuevo: ¡Hola!”. En un inicio, y posiblemente de manera natural, le decimos adiós a la persona que ha fallecido, reconocemos su muerte y aceptamos que ya no es parte de nuestra vida, y que debemos seguir con esta, sin embargo, muchas veces el dolor de la pérdida no se va simplemente por estas conclusiones, por lo que el autor plantea la metáfora de decirles nuevamente hola a las personas que ya no están con nosotros. ¿Cómo podemos hacer esto? No existe una respuesta definitiva, de hecho, el proceso consta de hacernos (o hacerle al resto) preguntas para poder traer al presente al fallecido.


Por ejemplo, podríamos preguntar: Si te vieras a través de los ojos de esta persona, ¿Qué rasgos de ti mismo notarías y apreciarías?

Esto tiene el fin de que decirle a la persona hola otra vez sea una experiencia positiva en la propia identidad, no olvidar el cariño que nos tenía y los atributos que podía ver en nosotros. Después de identificar y esforzarnos por desarrollar lo que este ser querido apreciaba de nosotros (y nosotros también lo apreciamos), podemos preguntarnos de qué manera podemos hacer ver al resto de nuestro entorno estos atributos positivos que tenemos.


Es así que decir hola otra vez es una nueva forma de relacionarnos con el fallecido, debe existir conciencia de la muerte, pero eso no implica el olvido del ser querido, sino una inclusión en nuestra identidad, relatos propios y vida diaria de este.

Esta es una propuesta de muchas que puede haber con respecto a este tema, puede ser de ayuda para la vida diaria, para acompañar a nuestros cercanos y también es un enfoque terapéutico que permite movilizar el proceso.



Recomendaciones para adultos y niños:


— Más allá de la Luna (Netflix).

— Entrevista a Anastasia. (Instagram: @31minutos).

— Anohana (Netflix) (solo adultos).




Michelle Fahrenkrog, miembro de “Psicólogos Online Chile”






Referencias:

-Diccionario etimología. (2021). Recuperado de: http://etimologias.dechile.net/?recordar

- White, M. (1989). Decir de nuevo: ¡Hola! Dulwich Centre Publications, Australia. Recuperado de: https://josefaruiztagle.cl/wp-content/uploads/2020/09/decir-hola-white.pdf


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